Martes, 04 de septiembre de 2007
INTRODUCCI?N A LA FILOSOF?A CRISTIANA DEL DERECHO, LA ECONOM?A Y LA POL?TICA

Todo lo que genuinamente y con propiedad lleve el nombre de Cristiano, est? profundamente enraizado en la Sagrada Revelaci?n Divina cuyo centro y cl?max es Jesucristo y cuyo documento fundamental lo constituyen las Sagradas Escrituras. La Filosof?a Cristiana es teol?gica y su Praxis es teocr?tica. Pero, a?n m?s, su teocracia, su filosof?a, su teolog?a, y todo lo que en el Cristianismo b?blico se construye con la legitimidad de aut?ntico raigambre y linaje, es a?n m?s que teol?gico, es de pura extirpe exeg?tica, labrada con hermen?utica perenne.
La Revelaci?n Divina es el motor primero y la impronta que marca el rumbo y el sentido, el camino y la meta, el m?todo y el objetivo de la labor cristiana. La Persona de Jesucristo es la encarnaci?n suprema de la autoridad evidente per se que rubrica lo definitivo y determina lo leg?timo. Las Sagradas Escrituras con Su Esp?ritu manifiesto son el testimonio m?s fiel y verdadero de la Revelaci?n Divina cuyo centro es Jesucristo. La Iglesia surge con y alrededor de ellas.
Por lo tanto es la ex?gesis el m?todo fundamental que descubre para la Teolog?a y para la Filosof?a del Derecho, la Econom?a y la Pol?tica, los principios macro fundamentales que orientan la aplicaci?n contextualizada de la Revelaci?n, que es el aporte perenne de Dios a la Historia din?mica de los hombres. Es la Ex?gesis la madre que pare a la Teolog?a y a la Historia Eclesi?stica, alma del mundo, como se dijera ya desde el per?odo patr?stico; si bien una y otra, teolog?a e historia eclesi?stica, no siempre fueron fieles a su madre; pero su misma infidelidad se mide desde la ex?gesis. La legitimidad necesariamente busca sus credenciales en el Documento Base, la impronta de la Huella Divina, las Sagradas Escrituras. La Ex?gesis, al procurar con espiritualidad, honestidad, ?tica, objetividad y ciencia, el sentido evidente del fen?meno textual, va edificando el edificio de la Teolog?a B?blica primeramente.

La Teolog?a de la Tor?, la Teolog?a de los Primeros Nebiim, y la de los Postreros, la Teolog?a de los Hagi?grafos o Ketubim, en sus partes, en sus conexiones y en su coherencia, edifica a la Teolog?a Veterotestamentaria. Igualmente, la Teolog?a Sin?ptica, la Juanina, la Petrina, la Paulina, y dem?s, edifican la Teolog?a propiamente y objetivamente Neotestamentaria en su respectivo contexto hist?rico. De la mutua coherencia y de la Suma, de su mutua validaci?n, de las Teolog?as Vetero y Neotestamentarias, surge el edificio de la Teolog?a no tan s?lo Exeg?tica, sino propiamente B?blica. Herramienta leg?tima para tal Suma Exeg?tica es la Hermen?utica. Y dentro de la Hermen?utica ocupa importante sitial de atenci?n el examen de la hermen?utica propia de Jesucristo, y la hermen?utica propia e inspirada de sus ap?stoles y dem?s escritores neotestamentarios. El desarrollo progresivo del Antiguo Testamento tambi?n revela una din?mica hermen?utica al interior del Antiguo Testamento mismo. La Ex?gesis del Antiguo Testamento y la del Nuevo, enriquecidos por su propia hermen?utica interior y sus interrelaciones, enriquecen la Ex?gesis B?blica y dan tambi?n lugar al aprovechamiento selectivo de la documentaci?n concomitante y de la intertestamentaria, las cuales, a la luz de la Ex?gesis y la Hermen?utica B?blicas retroalimentan la consideraci?n escritur?stica con clarificaciones mediante la patentiza?ci?n del contexto hist?rico.
La Teolog?a Exeg?tica y B?blica, pues, es el resultado de la consideraci?n espiritual, objetiva y cient?fica del fen?meno textual en relaci?n al contenido de su mensaje, sin los aderezos de la Teolog?a meramente Natural, que sin considerar la Revelaci?n Proposicional en los Textos de las Sagradas Escrituras, descubre a Dios en el testimonio divino mediante la sola naturaleza. Sin los aderezos tampoco de la teolog?a especulativa que mediante meros argumentos de raz?n reconoce a la Divinidad y nuestra relaci?n a ella. La teolog?a exeg?tica y b?blica, libr?ndose, en lo metodol?gico, para ser objetiva, de tales aderezos, se ocupa de tomar el sentido evidente del texto en su concreci?n fenom?nica, y a la luz de su contexto hist?rico. La ex?gesis, auxiliada por los asertos de la alta y baja cr?tica conservadora, es en este respecto la reina de las ciencias; pero vivificada por la m?stica espiritual de la experiencia confirmativa del creyente, enriquecida por los aportes de la teolog?a natural y especulativa, por los de la historia y la metodolog?a filos?fica, etc., la Teolog?a B?blica da lugar a la Dogm?tica y a la Sistem?tica.

Del aporte divino descubierto por la Ex?gesis, enriquecido por la raz?n y la teolog?a natural, se transparentan los grandes Principios de la Dogm?tica, que al edificarse coherentemente dan lugar a la Teolog?a Sistem?tica. La edificaci?n coherente de los Dogmas entre s? estrechamente relacionados, da lugar a la cosmovisi?n teol?gica sistem?tica. El proceso de Revelaci?n, junto al de registro, clasifica?ci?n, reconocimiento can?nico, evoluci?n de la hermen?utica y ex?gesis eclesi?sticas, y aplicaci?n de sus conclusiones, todo esto da lugar por su parte a la Teolog?a Hist?rica. Y enfrentadas la teolog?a exeg?tica y b?blica, la dogm?tica, sistem?tica e hist?rica, a la resistencia de la cosmovisi?n no cristiana y pagana o secular y laica, se perfila entonces la respuesta de la Teolog?a Apolog?tica. La Ex?gesis B?blica resulta, pues, la madre remota de los Principios de la Filosof?a genuinamente Cristiana.
La Dogm?tica y la Sistem?tica son la elaboraci?n propia de tales principios en el campo primeramente teol?gico. Y las teolog?as hist?rica y apolog?tica que subsumen tambi?n a la natural y a la especulativa, resultan ser la configuraci?n estrat?gica coyuntural de la aplicaci?n de los principios en un determinado contexto hist?rico. La Facultad de Teolog?a resulta ser, pues, tambi?n, la espina dorsal de la Universidad Cristiana.
Pero, puesto que tal Teolog?a Integral responde por s? misma a los grandes interrogantes propios de la Filosof?a por la realidad, el conocimiento, la conducta y la est?tica, etc., entonces se configura el contenido de la filosof?a a la que la teolog?a colma y supera. La M?stica Escritur?stica Cristiana colma y supera a la teolog?a en lo vital y no apenas meramente ortodoxo. Y as? hace la teolog?a con la filosof?a a su vez. La filosof?a elabora sus principios en base a las evidencias de la realidad, el conocimiento, la conducta y la est?tica, etc. Pero como la teolog?a imprime sus hallazgos sobre la cosmovi?si?n acerca de tales respectos, la filosof?a no tiene derecho a deshacer?se de las realidades de que se ocupa la teolog?a por consideraci?n de materia y objeto propio de aproximaci?n. La excusa del existencialis?mo agn?stico del tipo de Karl Jaspers en su obra ?La Fe Filos?fica frente a la Revelaci?n?, se muestra reduccionista por desconocimiento en base a prejuicios. Tambi?n resulta v?lida la cr?tica a Jaspers de Helmut 0giermann en su ensayo ?La alternativa filosof?a o revelaci?n, seg?n Karl Jaspers? (Academia Teol?gica 1). La Teolog?a y la Filosof?a no se excluyen, pues nacen ambas del mismo campo de las evidencias que se imponen, que requieren ambas la participaci?n de la percepci?n e intelecci?n tanto del individuo como de la colectividad a veces colegiada e interdisciplinaria. La Ontolog?a y Epistemolog?a Cristianas justifican la ?tica del Cristianismo, y ?sta fundamenta su Filosof?a del Derecho, la cual por su parte determina los cauces leg?timos de su Econom?a y Pol?tica.

Las grandes realidades, Dios, alma y mundo, que se imponen a toda filosof?a, son objeto de aproximaci?n tanto teol?gica como filos?fica. Debi?ramos decir que son objeto de aproximaci?n simplemente pero ?ntegramente humana; pero tambi?n han sido objeto de Revelaci?n Divina. Puesto que Dios, alma y mundo constituyen el terreno com?n de la teolog?a y la filosof?a, ?sta ?ltima no puede desligarse de la primera, ni tampoco pueden hacerlo sus elaboraciones dentro del Derecho, la Econom?a y Ia Pol?tica.
Cualquier filosof?a pretendidamente laica, descansa realmente en un cierto tipo de cosmovisi?n religiosa subyacente muchas veces pante?sta e incluso no es raro que lo sea luciferiana. Gran parte de la Ilustraci?n, el Positivismo y los Existencialismos agn?sticos y ateos, son el edificio conceptual que se levanta en base a la Religi?n Cabal?stica y Gn?stica de la Masoner?a. Hist?ricamente son evidentes los v?nculos de tales escuelas con el trasfondo mas?n. E igualmente es demostrable el v?nculo mas?nico con las traslogias de la vertiente ofita, la religi?n de la serpiente. La rebeli?n luciferiana es el motor interno de la religi?n ofita, y ?sta es la que suple el acomodo de nueva cosmovisi?n a las filosof?as de trasfondo mas?nico, en las que el antropocentrismo relativista inspira la "legalizaci?n" indecente del hedonismo y del pragmatismo positivista antitrascendente. En Marx, por ejemplo, es el ate?smo el que inspira su cr?tica a la filosof?a del derecho de Hegel. Asimismo es al hedonismo al que se rinde culto en la filosof?a econ?mica de Adam Smith y del Neoliberalismo, como bien lo ha denunciado la estirpe de la Escuela Larouchista. Es el epicure?smo y no el cristianismo la filosof?a que subyace en el Liberalismo de Occidente.
Por su parte, en cambio, el principio b?blico econ?mico y monetario del ?Siclo del Santuario?, el precio justo, la distribuci?n equitativa de beneficios y cargas, la erradicaci?n de la usura, la reforma agraria con distribuci?n equitativa y gratuita de la tierra, edifican una econom?a basada en la teor?a ?tica del valor; y no se trata aqu? de una ?tica relativista, situacional y meramente pragm?tica, sino de una ?tica moral a la que se ha impuesto la Revelaci?n Divina, cuyo testimonio se convierte en ley para los hombres. La filosof?a Cristiana del Derecho, la Econom?a y la Pol?tica descansa pues en los Principios ?ticos que ha revelado la Naturaleza Divina en su incursi?n hist?rica; seg?n lo demuestra la ex?gesis b?blica vivificada por una m?stica de la experiencia del creyente.

La preponderancia cristiana de la ?tica por el derecho sobre la econom?a, obliga una pol?tica necesariamente intervencionista por parte del Estado, aunque moderada en raz?n de la misma ?tica. En el Cristianismo b?blico no est? la econom?a al servicio de la pol?tica del hedonismo, como acontece con la manipulaci?n plutocr?tica del Neoliberalismo, sino que la pol?tica est? al servicio de la ?tica econ?mica perenne nacida de la vivencia moral fruto de la ex?gesis de la Revelaci?n, madre del Derecho Divino y guardiana del Derecho Natural inspirador del Derecho Civil, en lo substancial y en lo procesal.
La barca de los economistas, juzga el Cristianismo b?blico, est? perdida en la pleamar del maremagnum de escuelas y tentativas fallidas, cuando no tienen su ancla ni su puerto en la Palabra de Dios al respecto. La pol?tica es, pues, en el Cristianismo b?blico solamente una de las herramientas de servicio, en sujeci?n a los principios macro socio econ?micos de un Derecho Trascendental informado por la ?tica revelacionista escritural, y garantizado por el Estado. El Cristianismo b?blico asume abiertamente en toda coyuntura su orientaci?n teocr?tica, y el margen de liberalismo que incorpora es apenas la inspiraci?n de las razones teocr?ticas mismas, que se relacionan a la dignidad y dignificaci?n humanas.
No hay que temer a la orientaci?n teocr?tica del Cristianismo b?blico, puesto que su conservadurismo incorpora el liberalismo necesario a la dignidad del hombre, y es esa misma dignidad que se fundamenta en Dios la que establece los m?rgenes ?ticos de su liberalismo relativo incorporado. Tales m?rgenes son la raz?n de ser del intervencionismo estatal. La orfandad de la pretendida ?tica secular es el tal?n de Aquiles que arrastra hacia la anarqu?a al ultraliberalismo, d?ndose la paradoja de una desembocadura dictatorial irracional hedonista donde el estratega liberal m?s fuerte se convierte en el beneficiario de la opresi?n encubierta.
La ?tica revelacional del Cristianismo b?blico, escritur?stica, en cambio no est? hu?rfana; s? tiene Padre, y la calidad de la Paternidad es la garant?a contra la dictadura. As? que el conservadurismo teocr?tico del Cristianismo b?blico incorpora el margen de liberalismo necesario a la dignidad humana; en cambio el ultraliberalismo incorpora la m?s despiadada de las dictaduras. Esta es la paradoja de las implicaciones de la orientaci?n y estrategia pol?ticas. S?lo Dios es garant?a para el hombre. El hombre solo no es suficiente garant?a para s? mismo. Esta percepci?n tiene el Cristianismo b?blico, la cual ilumina su filosof?a del derecho, la econom?a y la pol?tica.

Tags: cristianismo, teología, filosofía, derecho, economía, política

Publicado por giv1 @ 19:29
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios